jueves, 26 de junio de 2008

Descomprimiendo(me)

El que ama se vuelve humilde, dice Freud; y es que en el amor, relegamos parte de nuestro narcisismo al otro. Y bueno, será por eso que tan a menudo las parejas se preguntan por qué me querés, encerrando la intención que el amado responda con una lista detallada de las virtudes que lo/a vuelven, digno de amor.
Entonces, como intuyendo ésto, se suele responder a esa pregunta con infinidad de melosidades y cursilerías (lo que no las hace menos ciertas, ojo). Pero yo me pregunto, y muchas veces me pregunté qué pasaría si a esa pregunta se diera una respuesta inesperada, no una respuesta evasiva, sino una respuesta contundente pero un tanto desfasada de lo convencional. Entonces, se me ocurrió esta pequeña Lista de respuestas alternativas a la pregunta Por qué me querés?

*Te quiero porque me diste bola.
*Te quiero porque sos hincha de Atlético.
*Te quiero porque tenés lindo culo.
*Te quiero porque tenés auto.
*Te quiero porque sos lindo/a.
*Te quiero porque vivís sola y no tengo que gastar en telo.
*Te quiero porque me comprás cosas.
*Te quiero porque le caés bien a mi mamá.
*Te quiero porque gracias a vos no soy la única sola de mi grupo de amigas.
*Te quiero porque te vestís re bien y a las otras mujeres les gusta eso.
*Te quiero porque todos creen que debería hacerlo.
*Te quiero porque estás re buena y mis amigos me envidian por estar con vos.
*Te quiero porque nadie más te daría bola, así que nunca me meterías los cuernos. ( Nota: Ojo, nunca falta uno que piensa igual!)

Jajajaja, se imaginan? Pobre del que preguntó.

Y bueno, también uno puede ser totalmente sincero, y responder algo como Te quiero porque cada vez que te beso me reconozco en el deseo nuevo y furtivo de anhelar que el contacto con tu boca no se termine jamás.

Uy, me puse cursi, mejor me voy. Ciao.

Sí, a vos.

Si lo leés, sabés que es para vos.

Andate a la re puta que te parió. Lo que más quiero es que no tengas razones para llamarme o dirigirme la palabra nunca más. No pienses que me gusta tener que escucharte. Si lo que querías era cagarme el día, o por lo menos un rato de él, lo lograste, PELOTUDO.