martes, 28 de octubre de 2008

De vuelta

Sería fantástico que nada fuera urgente.
No pasar nunca de largo y servir para algo.
Ir por la vida sin cumplidos
llamando a las cosas por su nombre.

Cobrar en especies y sentirse bien tratado
y mearse de risa y dejar volar la fantasía.
Sería todo un detalle,
todo un síntoma de urbanidad,
que no perdiesen siempre los mismos
y que heredasen los desheredados.

Sería fantástico que ganara el mejor
y que la fuerza no fuera la razón.
Que se instalara en mi barrio el paraíso terrenal.
Que la ciencia fuera neutral.

Sería fantástico no pasar por el tubo.
Que todo fuera como está mandado y nadie mandara.
Que llegara el día del sentido común.
Encontrarse como en casa en todas partes.
Poder ir distraído sin correr peligro.
Sería fantástico que todos fuéramos hijos de Dios.

Sería todo un detalle y todo un gesto,
por tu parte,
que coincidiéramos,
te dejaras convencer
y fueses
como yo siempre te imaginé.

[Serrat]

29 de Noviembre, Córdoba, Serrat. Yo, sentada en la fila 10. No existirá nadie más desde el primer acorde de la canción con la que abra el recital.

martes, 14 de octubre de 2008

Amar/Desear vs. Amar/Necesitar

La idea es conocer a alguien y, luego de acumular fuertes indicios a favor de su condición de humano, de persona falible, y no de ideal encarnado en la figura celestial de un cuerpo sobrestimado y endiosado por nuestro imaginario; la idea -decía- es poder lograr ésto y seguir amándolo, seguir sintiéndote incompleto (pero feliz) en su ausencia (o quizá empezar a amarlo y a sentirte incompleto en su ausencia). Entonces, se puede ver a la pareja no como lo que uno esperaba, buscaba, imaginaba, fantaseaba que tenía que ser, sino simple y sencillamente como una persona que, con fallas y todo, nos hace feliz y nos mueve a hacer lo inimaginable para verla, escucharla, sentirla, pero siempre con el referente no es un otro-yo, sino otro, distinto, del que sólo puedo exigir respeto y sinceridad, pero nunca más que eso. Los cuidados, los mimos, las ganas de estar o no, quedan librados totalmente a su singularidad que no es moldeable a mi gusto. Esta, a mi parecer, es la base de una relación sana, que se orienta con las coordenadas del deseo, el que tiene la capacidad de empujar hacia atrás al egoismo, y nos permite ver realmente a la persona, y no a la idea que tenemos de ella.

Pero, muchas veces, marcamos al otro con los rasgos de un ser sobrenatural, puesto en nuestro camino para brindarnos aquello que no podemos encontrar por nosotros mismos, ya sea seguridad, confianza, (seudo)felicidad, entonces, dejamos de entender a esa persona en su condición de tal, y nos sentimos con derecho a exigirle mucho más allá de lo que podemos con justeza esperar; ésto implica por supuesto que no podemos ver a la persona detrás de la imagen que nos hicimos de ella, de la imagen que en nuestra mente formamos de cómo sería, como debería ser, según vaya uno a saber qué parámetros. De aquí surgen los discursos que intentan imponer al otro lo que nuestro ideal dicta que (y me vuelvo redundante) debería ser/hacer una pareja: deberías preferir estar conmigo y no con tus amigos, deberías extrañarme y preocuparte por mí, deberías cuidarme, deberías llamarme, deberías tener ganas de verme siempre, deberías estar bien siempre que yo lo necesite, aunque tu mundo se venga abajo, deberías cambiar por mí.

Aquí el motor del amor no es el deseo, sino la pura necesidad del otro, necesidad que en todos los casos puede ser satisfecha por cualquiera que cumpla con la condición mínima de responder a esa demanda de ser un objeto que tapona la falta que sentimos tener. La necesidad pone en primer plano al egoismo, porque lo que importa de la relación es lo que podamos obtener de ella, el otro es sólo un medio, un cualquiera sin atisbo de deseo alguno.

sábado, 11 de octubre de 2008

Alguien...?

Acaso soy la única que lloró como marrana cuando leyeron este poema en una película? Acaso soy la única que vio esa película? Acaso soy la única que sabe de esta película? [Esta vez sí hay premio al que lo sepa, pero no vale Googlearlo]

Permanece a mi lado cuando se apague mi luz,
y la sangre se arrastre;
y mis nervios se alteren con punzadas dolientes.
y el corazón enfermo,
y las ruedas del ser giren lentamente.

Permanece a mi lado,
cuando a mi frágil cuerpo le atormenten dolores
y alcance la verdad.
y el tiempo maníaco siga esparciendo el polvo,
y la vida furiosa siga arrojando flamas.

Permanece a mi lado,
cuando vaya apagándome
y puedas señalarme el final de mi lucha…
en la cabecera de los días eternos
en el bajo y oscuro borde de la vida.


[Alfred Lord Tennyson]

lunes, 6 de octubre de 2008

Catarsis y ya...

Última llamada a la evasión, última chance de sublimar lo inminente. Es tarde. Te trae ese sueño y ese mensaje, te trae esa duda, te trae esa idea que persiste pero no se concreta. No te extrañé. Seis meses de impecable tranquilidad me habían permitido hasta el lujo de olvidar cómo te sentías, en mi garganta que se oprime, en mi pecho que se estruja y casi no permite el paso del aire, en mi estómago que parece anudarse. Olvidé las estrategias para sobrellevarte, olvidé las formas de aliviar esta tensión que sin permiso se apodera de mi cuerpo justamente ahora. Justamente en la concurrencia de esa promesa, esa espera, esa sensación que me asalta justo antes de conciliar el sueño, y minutos después de despertar. Mis mañanas empiezan de repente con tu presencia. No te había extrañado en absoluto. Angustia. Señal ante un peligro difuso, inespecífico. Angustia, que hoy por hoy sortea cualquier límite que puedan trazar los símbolos, angustia que me invade en lo real, en la carne, y trato con estas líneas de llevar al universo del lenguaje, allí donde todo puede vivir o morir a pedido; allí donde la causa de todo esto comenzó.