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viernes, 21 de febrero de 2020

Asunción de ti

Tú no eres ésa
yo no soy ése, ésos, los que fuimos
antes de ser nosotros.
Eras sí pero ahora
suenas un poco a mí.
Era sí pero ahora
vengo un poco de ti.
No demasiado, solamente un toque,
acaso un leve rasgo familiar,
pero que fuerce a todos a abarcarnos 
a ti y a mí cuando nos piensen solos.

-Mario Benedetti-


“Me dolió el corazón” casi te escucho decir. Era tu frase preferida para aquellos momentos en los que alguna respuesta o acción mía no eran lo que esperabas. No lo entendía, supongo que habrás leído en mis expresiones (como solo vos aprendiste a hacer) que me parecía incluso cursi, exagerado e innecesario.
Me dijiste más de una vez que, de haberte correspondido, podría comprender que no se trataba de tu histrionismo o de ese papel de “gran contador de anécdotas”, ni de tu necesidad de ser el centro de atención dondequiera que estés lo que se escondía atrás de ese tipo de afirmaciones.  
Creo que no podrías evitar esbozar una sonrisa si supieras que, mucho tiempo después de nuestro final, y desatendiendo a las reglas implícitas que rigen aquéllos intercambios sin fechas para festejar ni libertad para sentir; como consecuencia de algunas ausencias, ante respuestas inesperadas, silencios obligados y momentos en lo que tuve que reprimir alguna emoción, he podido sentir  -finalmente y para mi sorpresa- que “me dolió el corazón”.



jueves, 20 de febrero de 2020

Para nadie en ninguna fecha

En una noche sin expectativas te conocí, casi sin querer. Las imágenes de esas horas se acumulan en mí, sin orden y sin preferencia, cada vez que te pienso.
La textura de tus labios, tu risa, el olor de tu piel que me invitaba a no alejarme jamás. Te hubiera observado hablar por horas sin tocarte, mi amor hubiera renunciado a cualquier contacto físico sólo por tenerte cerca. Aún se me estruja el corazón cuando el flashback de tu figura subiendo esas escaleras me asalta sin previo aviso. Aún tu ausencia me duele en algún lugar del cuerpo que no puedo precisar, aún el recuerdo de tu voz nombrándome juega a hacerle piquete al tráfico de oxígeno en mi pecho.
En potencia y en mi imaginación fuimos todo, recorrimos largos caminos juntos, fuimos plenos uno al lado del otro. Pero algo salió mal, porque no fue, porque no era el momento, nuestro momento, porque me quedé sola en ese camino.
Hoy, hoy me sigue costando un poquito empezar a sentirme desgraciada, hoy me vuelvo a preguntar cómo se hace el duelo por algo que nunca fue. Hoy tu nombre me sigue delatando, porque, mi amor: me seguís doliendo en todo el cuerpo. 

 

jueves, 24 de septiembre de 2009

:S

donde quiera que estés,
si te acuerdas de mí...

-Serrat-

Donde quiera que estés, espero puedas siquiera sospechar que muy adentro mío sólo me queda decir lo siento.