domingo, 15 de junio de 2008

La culpa es de uno

Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido

todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron

hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor

con un solo pronostico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha

creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo

hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno

ahora estoy solo
francamente
solo

siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos
por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.

Mario Benedetti

lunes, 9 de junio de 2008

Plagio editado

algún día llegará alguien
en quien creerás, quien te dé libertad
algún día unos ojos te darán vida
y encontrarán en los tuyos la verdad;

algún día llegará,
como redentora, tu mesías
y ya no habrá nada en el pasado
pues la salvación te habrá entregado,
entrará en tu vida atravesando el muro
que hasta entonces te había resguardado;

algún día llegará,
como madre de tus fantasías,
creerás sólo en ella, como nacida del cielo,
como un ángel, como divina enviada,
ella habrá de ser
la encarnación de tu anhelo,
arderás sólo en su piel, vivirás en su mirada,
y ella, por sí sola, habrá roto el hielo;

cuando menos lo esperes estarás
siendo esclavo de unos besos
que sentirás eternos, irresistibles,
únicos, irrepetibles,
y bastará con que te bese
en los labios, en las manos o en la frente
para que de tu cuerpo te ausentes
y te sientas ave en pleno vuelo,
con ternura o con lujuria,
pero siempre con ella, todo el tiempo;

algún día llegará
y sentirás que todo es perfecto
su amor, tu mundo, sus vidas,
sus manos, su cuerpo, su boca dormida,
cada latido, cada suspiro,
cada instante con ella vivido;
su piel, su calor, su sombra,
la música de su voz cuando te nombra,
sus labios, sus caricias,
su silencio, sus lágrimas, su risa;
el otoño y la primavera,
los sueños de espuma, las ilusiones de cera,
sentirás que todo ha de ser perfecto
mientras sea tu compañera

algún día llegará
y sabrás que hoy tenía razón,
así como ahora cuando,
quizá con un asomo de tristeza,
sé que esa,
esa no soy yo

sábado, 7 de junio de 2008

Junio 7, 2008


Fue simple.
No fue la entrega exquisita de nuestros cuerpos idealizados por un amor prístino, repentino, de naturaleza celestial, bla bla bla.
No fue un momento digno de una escena de amor de película de Hollywood, pero no menos importante o más "olvidable" por eso. Nada que ver.
No fue algo que describiría en poemas que insinúen lo sucedido, engrandeciéndolo, ornándolo.
No fue un momento precedido por promesas de amor eterno, o charlas super empalagosas, esas en las que los amantes juran que no alcanzan las palabras para expresar la inmensidad de sus sentimientos.
No. Fue simple.
Tenía ganas. Tenías ganas. Hicimos el amor. Me encantó.