algún día llegará alguien
en quien creerás, quien te dé libertad
algún día unos ojos te darán vida
y encontrarán en los tuyos la verdad;
algún día llegará,
como redentora, tu mesías
y ya no habrá nada en el pasado
pues la salvación te habrá entregado,
entrará en tu vida atravesando el muro
que hasta entonces te había resguardado;
algún día llegará,
como madre de tus fantasías,
creerás sólo en ella, como nacida del cielo,
como un ángel, como divina enviada,
ella habrá de ser
la encarnación de tu anhelo,
arderás sólo en su piel, vivirás en su mirada,
y ella, por sí sola, habrá roto el hielo;
cuando menos lo esperes estarás
siendo esclavo de unos besos
que sentirás eternos, irresistibles,
únicos, irrepetibles,
y bastará con que te bese
en los labios, en las manos o en la frente
para que de tu cuerpo te ausentes
y te sientas ave en pleno vuelo,
con ternura o con lujuria,
pero siempre con ella, todo el tiempo;
algún día llegará
y sentirás que todo es perfecto
su amor, tu mundo, sus vidas,
sus manos, su cuerpo, su boca dormida,
cada latido, cada suspiro,
cada instante con ella vivido;
su piel, su calor, su sombra,
la música de su voz cuando te nombra,
sus labios, sus caricias,
su silencio, sus lágrimas, su risa;
el otoño y la primavera,
los sueños de espuma, las ilusiones de cera,
sentirás que todo ha de ser perfecto
mientras sea tu compañera
algún día llegará
y sabrás que hoy tenía razón,
así como ahora cuando,
quizá con un asomo de tristeza,
sé que esa,
esa no soy yo
Este blog es como Freud definió al inconciente: se caracteriza por la atemporalidad, la ausencia de contradicción y la sustitución de la realidad exterior por la psíquica, así que aquí todo puede referir a todo!
lunes, 9 de junio de 2008
sábado, 7 de junio de 2008
Junio 7, 2008

Fue simple.
No fue la entrega exquisita de nuestros cuerpos idealizados por un amor prístino, repentino, de naturaleza celestial, bla bla bla.
No fue un momento digno de una escena de amor de película de Hollywood, pero no menos importante o más "olvidable" por eso. Nada que ver.
No fue algo que describiría en poemas que insinúen lo sucedido, engrandeciéndolo, ornándolo.
No fue un momento precedido por promesas de amor eterno, o charlas super empalagosas, esas en las que los amantes juran que no alcanzan las palabras para expresar la inmensidad de sus sentimientos.
No. Fue simple.
Tenía ganas. Tenías ganas. Hicimos el amor. Me encantó.
No fue la entrega exquisita de nuestros cuerpos idealizados por un amor prístino, repentino, de naturaleza celestial, bla bla bla.
No fue un momento digno de una escena de amor de película de Hollywood, pero no menos importante o más "olvidable" por eso. Nada que ver.
No fue algo que describiría en poemas que insinúen lo sucedido, engrandeciéndolo, ornándolo.
No fue un momento precedido por promesas de amor eterno, o charlas super empalagosas, esas en las que los amantes juran que no alcanzan las palabras para expresar la inmensidad de sus sentimientos.
No. Fue simple.
Tenía ganas. Tenías ganas. Hicimos el amor. Me encantó.
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