jueves, 19 de septiembre de 2013

Me rendí

Cual persona mayor de 60 me resistía a cambiar mi viejo celular por un Smartphone. Pero mi celular caducó y no me quedó otra. Ahora tengo uno con un millón de aplicaciones que jamás voy a usar. Me agregaron a 25 grupos de WhatsApp que me hacen pensar que la gente no tiene un joraca que hacer por el tiempo que se pasan escribiendo mensajes sin sentido.
Un bajón.
No me simpatiza la idea de estar hiperconectada, por algo me fui a vivir al campo.
Así que cuando llego a mi casa desactivo el tráfico de datos (o cómo se diga) y sólo entran mensajes o llamadas como en mi viejo celular.
Y soy feliz.
No debería haber gastado tanta plata ahora que lo pienso.